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Vivir y convivir con ambientalistas

Quiero mucho a mis hijos.

Los respeto, los admiro; y además… ¡Me divierten!

Vivir en una familia de ambientalistas no es algo fácil para el común de los mortales.

Uno puede negociar con la guerrilla, ¡Pero jamás con los ambientalistas!

El otro día mi hijo Samy me envió un ultimátum: «Papá hay que dejar de vender espectáculos que presentan  animales en cautiverio».

Le contesté: De acuerdo, pero en ese caso nos va a tocar cerrar nuestra empresa Avia Caribbean que atiende pasajeros de cruceros, la cual además de promover  los tour en la ciudad de Cartagena, también vende circuitos, los que  más éxito tienen son las visitas al acuario en las Islas del Rosario y al aviario en Barú, donde hay animales encerrados y se presentan espectáculos con ellos…por el momento la decisión quedó aplazada. Obviamente yo soy el malo del paseo.

Me gustan las nuevas generaciones que rechazan los zoológicos donde hay animales encerrados.

Hasta mi nieto el otro día llegó a mi oficina y viendo un acuario colocado ahí para esconder una columna estructural,  me dijo: ¡Abuelo, eres el carcelero de Nemo!

Me gusta esa tendencia a lo políticamente correcto. Mientras no olviden los derechos humanos y los apliquen, los derechos de la mujer, las igualdades de género  y ojalá no olviden tampoco los derechos de los hombres, cuyo día se celebró el 19 de marzo.

Con tanta protección a la mujer… ¡Estoy que pido al Gobierno que  establezca una Alta Consejería para los derechos del hombre!

Me gusta que ya estemos hablando de los derechos de los animales, me encanta. Aunque a veces sean un poco tiranos.

Hace poco me regalaron un pastor Alemán, se llama Lobo ¡me considera  su juguete!…y él a mí, no me reconoce derecho alguno.

Muchas religiones han querido proteger con sus leyes y normas sagradas a los animales.

Por ejemplo, el hinduismo, en el cual se consideran las vacas sagradas, sus calles se encuentran atiborradas de ellas  y uno no las puede ni si quiera mover.

Las religiones judía y  musulmana con normas que evitan el sufrimiento animal.

El catolicismo, hablándonos del hermano lobo y del cordero de Dios.

He podido apreciar en varias iglesias del país durante la celebración del día de San Francisco de Asís, que bendicen a las mascotas.

Todas las religiones prohíben la crueldad hacia los animales. Qué bueno que evolucionemos y que además los códigos empiecen a protegerlos realmente.

Qué bueno que la ciencia les reconozca sentimientos y emociones.

¿Qué sigue?

¡Nadie es dueño del futuro! Es imposible de predecir…

Recientemente la Unión Europea empezó a reglamentar el derecho de los robots.

¿A dónde vamos a llegar?

¡Bienvenidos al futuro!

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