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Logística Urbana y Movilidad

La Logística Urbana estudia la movilidad de los servicios y los productos dentro de las ciudades con el objetivo de optimizar la relación tiempo-distancia-costo, que permita alcanzar el equilibrio entre la competitividad de las organizaciones que generan los flujos tangibles e intangibles del suministro, con las condiciones de sustentabilidad en la sociedad y el entorno ambiental en los que se desarrollan.

Desde luego este concepto permite vislumbrar un alcance mayor al que comúnmente se conoce como las operaciones de “logística de ultimo kilometro o de última milla”, para adentrarse en toda una estrategia global a la que confluyen los diferentes actores empresariales, públicos, gubernamentales y comunitarios, en aras de alcanzar que los espacios y las redes de conexión de las poblaciones, además de optimizarse de manera integral, proporcionen y preserven los mejoramientos en la calidad vida de quienes los habitan y transitan.

Hablamos entonces de la Gestión Logística Urbana que planifica, implementa y monitorea las estrategias y acciones globales para que las operaciones del abastecimiento de bienes y servicios, además de garantizar la agregación de valor a los diferentes clientes y a los variados tipos de empresas que en ellas se involucran, armonicen económica, social y ambientalmente dentro de las ciudades en las que se desarrollan.

Todo esto implica la integración de muchos factores que involucran variables no controlables de manera directa por los actores de la distribución física (generadores, operadores y receptores de la carga o el servicio) como lo son la disposición de la infraestructura y superestructura urbanas (que en muchos casos se constituyen recursos anómalos o escasos, como la malla vial o las tecnologías aplicadas),  la reglamentación oficial, -y las medidas de tipo local o coyuntural que toman las autoridades, y  el comportamiento y actitud de los ciudadanos frente a los diferentes elementos que componen la movilidad urbana.

Es por ello que para el análisis y planeación de la logística urbana se deben involucrar de manera sistémica, además de las variables del transporte en todas sus modalidades (de personas, de mercancías, de basuras y residuos, de emergencia, escolar, etc., porque todos copan el espacio y afectan los lead times del suministro, las de disposición de redes de infraestructura física y tele-informáticas urbana -vías, parqueos, servicios e información, entre otras-), las practicas logísticas empresariales, que determinan en alto grado, junto con las medidas gubernamentales, el día de a día de la movilidad en los centros urbanos.

Y es que la movilidad es, en últimas, el direccionador que transforma los espacios físicos en económicos; es decir, donde los sitios y distancias se transforman en tiempos y costos, porque el congestionamiento vial y la reducción de la velocidad de desplazamiento de los vehículos y las personas, no solo disminuyen la calidad de vida de las personas, sino que disminuyen la productividad, la disponibilidad y las promesas de servicio de las organizaciones. Si bien a nivel mundial, en los grandes centros urbanos, los problemas para la movilización siguen creciendo por diversas razones, en nuestras ciudades aumentan de manera exponencial, tanto por la ausencia o retardada acción de las instituciones gubernamentales en la formulación de políticas y medidas de logística urbana, como por el bajo nivel de compromiso empresarial privado en la implementación de planes y prácticas competitivas de gestión logística responsable socioambientalmente.

El problema grande es que, para ello, además de conciencia y convencimiento, se necesitan competencias y recursos, unido a un esfuerzo conjunto entre los diferentes sectores protagónicos en el cambio. Al observar la oferta de programas académicos, la logística urbana brilla por su ausencia tanto en el pensum de especializaciones y maestrías como de formación ejecutiva. De otro lado, en un sondeo que realizamos con diferentes empresas que operan en Colombia y que son altamente impactadas por la movilización de sus productos y servicios, observamos que ninguna de ellas tiene un planteamiento estratégico integral desde sus procesos de planeación que impacten no solo a su empresa sino sectorialmente.

Y si en la empresa privada y la academia llueve… en el sector oficial, que debería liderar las alianzas coo-petitivas para el mejoramiento prospectivo de la movilidad urbana, ¡no escampa! Pareciera que muchos gobiernos locales y nacionales no han podido entender que solo con medidas restrictivas a los automóviles particulares no se va a resolver el problema, mientras la micro y mediana distribución urbana de materiales, productos y servicios es una de los principales generadores de los represamientos, accidentalidad, congestión y, desde luego, contaminación de nuestras ciudades.

 

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