Artículo

Promoviendo las habilidades creativas como centro de la formación

Actualmente la formación a nivel mundial refleja puntos de transformación notables: los modelos de formación, la forma de acceder al conocimiento, la curaduría de contenidos y los esquemas de gestión y administración de las organizaciones adaptados a las características de la vida actual. Sin embargo, los modelos de formación considerados hasta hace poco exitosos han sido cuestionados, en muchos casos, reemplazados, pues han dejado de ser efectivos frente a las innovaciones tecnológicas y desde luego a los cambios sociales y económicos que se están enfrentando en el siglo XXI (World Economic Forum, 2018).

Aunque el mundo está lleno de iniciativas de formación, es necesario construir las que permitan a las personas desarrollar las habilidades necesarias para poder enfrentar los retos que su momento histórico y los venideros les están exigiendo y les exigirán. Preguntas como ¿qué experiencias de formación creativa son visibles hoy?, ¿qué posibilidad tenemos desde las instituciones de incorporar herramientas que permitan el desarrollo de las habilidades creativas?, ¿cómo incluir la discusión de la creatividad en el quehacer de las personas y las organizaciones? Es un listado amplio de interrogantes que desde luego preocupan a todos, sin importar en qué lugar estemos.

Por las habilidades creativas…

Las discusiones sobre formación en el ámbito internacional giran en torno a diferentes elementos, por ejemplo: ¿cuál debe ser el rol de los sujetos? y con esto, ¿cuál debe ser el papel de las instituciones? ya que la formación y con esta la educación hoy más que nunca dejó de inscribirse exclusivamente a las instituciones de educación y se reconoce ampliamente que la Empresa como institución central de la sociedad del siglo XXI, ha asumido gran parte de esta tarea. Al respecto vale la pena referenciar algo de lo que sugiere el Dr. Juan Freire, experto internacional en innovación educativa, cuando sugiere que al preguntarle a un grupo de personas en qué lugar específico, durante el último año, aprendieron algo realmente significativo para sus vidas o para su labor, los lugares que señalan de manera vehemente, no son necesariamente las instituciones de educación.

¿Qué posibilidad tenemos desde las instituciones de incorporar herramientas que permitan el desarrollo de las habilidades creativas?

Algunas Universidades en Colombia como la Universidad Autónoma de Bucaramanga -UNAB- preocupada por atender los desafíos formativos en colaboración con empresas de diferentes sectores, y respondiendo a la gran mayoría de pronunciamientos que identifican la transformación de las habilidades, de las tan referenciadas “soft skills” o habilidades blandas; han determinado que dentro de tan importante listado se refiere de forma enfática a la Creatividad.

Posiblemente en virtud de que el desarrollo creativo nos permite responder al acelerado ritmo de cambio, y asegurar la integración de las personas y los recursos en un mundo globalizado; porque hoy conocemos que la creatividad, entendida como la capacidad de crear, puede desarrollarse a lo largo de la vida del ser humano, se constituye en la principal herramienta para la sobrevivencia y la evolución humana.

Adentrarse en el mundo de la creatividad, nos hace testigos de un gran movimiento, basado en la integración de personas y organizaciones en el marco de redes colaborativas con diferentes aliados; dentro de estos podemos identificar experiencias de investigación y de formación como el Centro de Estudios Internacionales de Creatividad de la Universidad de Buffalo con más de 70 años haciendo investigación en Creatividad, promueve el proceso de solución creativa de problemas en la organización; o la fantástica experiencia de compañías como la agencia mexicana blackbot que atendieron el llamado de acompañar el diseño y la construcción de futuros desde la comprensión ampliada de la creatividad y a trascender desde una propuesta basada en el conocimiento, y a través de la comunicación con su podcast Creative Talks una forma de actualización de la dinámica creativa internacional.

¿Cómo incluir la discusión de la creatividad en el quehacer de las personas y las organizaciones?

Sin duda las anteriores son experiencias, entre miles de instituciones que están trabajando por desarrollar las habilidades creativas, sin dejar de lado el desarrollo de otras habilidades que sin duda alguna tributan de manera especial a la construcción del sujeto.

Desde la comprensión metodológica creativa se propone a las organizaciones conocer las preferencias creativas de sus equipos, no solo para identificarlos sino para acompañarlos. Así, el Modelo de Incubación de Torrance -TIM- propuesto por el Psicólogo Ellis Paul Torrance en 1979 ofrece la posibilidad de incentivar el desarrollo de la creatividad en las personas, hace que posiblemente -no solo en las sesiones de formación- sino en la forma de desarrollar la labor al interior de las organizaciones se estimule el desarrollo de habilidades creativas como: aceptar el desafío, tolerar la ambigüedad, resaltar la esencia, vislumbrar el futuro, ser consciente emociones, romper y ampliar limites, producir y considerar alternativas, curiosidad, ser original, mente abierta, mirarlo de otra manera, poner ideas en contexto, atención plena, hacerlo bailar y sonar, disfrutar y utilizar fantasía y diversión y humor.

Cada una de estas habilidades posibilita un mundo de oportunidades para el desarrollo de las personas y las organizaciones, mundos dignos de explorar que permean el ser, el saber y el hacer de múltiples maneras. Promover las habilidades creativas como centro de la formación en la organización, entonces implica:

  • El conocimiento profundo de las necesidades de las personas y las organizaciones, para lograrlo se sugiere de manera práctica habilitar espacios y desde luego un elemento central de la creatividad el Ambiente, componente central para estimular el desarrollo.
  • La incorporación permanente de programas de formación que puedan moverse de manera constante según su nivel de actualidad, se trata de grandes apuestas por la interdisciplinariedad y por la incorporación de rutas de formación que se aproximen a la comprensión de la realidad.
  • Velar por la presencia activa del participante, ya que con sujetos ausentes no es posible construir organizaciones con sentido.
  • El diseño y desarrollo de la producción de experiencias de aprendizaje es fundamental para la organización el reto creativo permanente; en donde los problemas son esos retos diarios a solucionar; esto implica apropiación como solución creativa de problemas.
  • Participación de las personas con mayor conocimiento y experiencia que tengan competencias que les permite entender qué implican los desarrollos tecnológicos en la actividad social, económica y política. Que puedan ser orientadores, que estén en capacidad de abrir sus mentes, de construir rutas de la mano de sus compañeros, que les aporten desde su experiencia acerca del mejor uso que pueden hacer de la información y con los recursos de cara a cumplir los retos en el marco de la sostenibilidad y la justicia.
  • Promover la creación y el fortalecimiento de las comunidades de aprendizaje. La organización debe estar convencida de la importancia de las redes colaborativas, que tienen como base el trabajo en equipo, orientado a la solución de problemas.
  • La organización debe buscar acercar a las personas al conocimiento necesario para el desarrollo de la labor y propiciar un espacio continuo para el desarrollo y la integración.
  • La organización debe convertir su experiencia en una experiencia creativa, que no responde necesariamente a los ciclos de la formalidad y abre sus espacios para que los grupos se interesen, se vinculen y desarrollen nuevos proyectos.

Abrir la puerta al estímulo y al desarrollo de las habilidades creativas, es sin duda alguna, permitirse como organización avanzar de otras maneras, posiblemente más rápido en los contextos. Es también permitirse entender diversos movimientos que pretenden transformar la gestión: el caso Edge Maker, innovators, entrepreneurs o el movimiento Crowd, constituyen la experiencia central del cambio.  Todos estos movimientos nos desafían para realizar nuevos abordajes de la formación, que inspira y pretende el desarrollo de la creatividad.

Por eso, la promesa en el avance de la CREATIVIDAD implica entender cómo debemos pasar de concepciones de planificación al prototipaje, esto implica que la organización reconoce que cada persona debe atreverse a asumir retos y llevarlos a la realidad en su capacidad política.

Gestionar una organización desde la Creatividad, implica orientar con pasión, esto posibilita que el ambiente permita que cada persona se esfuerce para cumplir sus objetivos. El esfuerzo y el aprendizaje continuo son entonces fundamentales para el desarrollo de habilidades creativas; que se verán reflejados cuando la organización alcance de manera satisfactoria sus metas.

Te puede interesar
Comentarios

Añade tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Gracias por tu participación
Comparte el manifiesto y contribuye a impulsar la innovación entre empresas, organizaciones y directivos.
Ahora estás visualizando el contenido de APD zona centro.
Si lo deseas puedes acceder a los contenidos adaptados a tu zona geográfica