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Estrategias prácticas de fuerza laboral que ponen a su gente primero

En momentos de incertidumbre y preocupación, lo importante no es solo lo que hacen los líderes de las organizaciones, sino también cómo lo hacen.

COVID-19 está tomando al mundo por sorpresa, causando una gran incertidumbre y generando problemas que requieren respuestas reflexivas y prioritarias. Este coronavirus recientemente identificado se vio por primera vez en Wuhan, en el centro de China, a fines de diciembre de 2019. Al entrar en marzo de 2020, el virus ahora tiene un alcance global en todos los continentes, excepto en la Antártida. A medida que el virus se propaga, las comunidades, los ecosistemas y las cadenas de suministro se ven afectados mucho más allá de China.

En enero de 2020, antes del Año Nuevo Lunar y debido a que las preocupaciones por la salud seguían creciendo, Deloitte realizó una encuesta en China sobre políticas y prácticas de capital humano. La encuesta obtuvo más de 1,000 respuestas de empresas que operan en China, incluida una muestra representativa de empresas privadas, extranjeras y estatales, así como organizaciones sin fines de lucro.

La encuesta muestra que desde el comienzo del brote de COVID-19, el enfoque inmediato de los empleadores ha sido garantizar la salud y la seguridad de sus empleados:

  • El noventa por ciento de los empleadores cree que es un requisito urgente proporcionar a sus empleados opciones de trabajo remotas y flexibles.
  • Las compañías de energía, recursos e industriales enfrentan las mayores limitaciones para ofrecer soluciones flexibles de trabajo y remotas, y se han centrado en proporcionar protección contra epidemias: han estado garantizando el saneamiento, el equipo de protección personal y la seguridad del entorno laboral.
  • Más de la mitad de las entidades gubernamentales y de servicio público se centran en abordar el estrés psicológico de los empleados.

Las autoridades internacionales están tomando medidas decisivas para responder a esta amenaza emergente para la salud pública, que ha provocado que la comunidad empresarial considere la idoneidad de sus propias medidas de preparación.

Es importante recordar que hemos enfrentado crisis como esta en el pasado y las enfrentaremos nuevamente en el futuro. Necesitamos estar preparados, racionales e incluso altruistas en respuesta. Si hay una interrupción, también habrá recuperación, por lo que la forma en que actuamos en un momento de crisis también puede informar nuestro impacto a largo plazo.

Respondiendo al desafío inmediato: un marco para ver el impacto en su gente

Dada la importancia de las personas para cada organización, las empresas deben planificar para responder a las necesidades de los empleados durante el desafío que se desarrolla. Es útil pensar en esto como tres dimensiones profundamente conectadas de una organización: trabajo (el qué), fuerza de trabajo (el quién) y lugar de trabajo (el dónde).

Aprovechando las lecciones aprendidas en crisis anteriores, como el SARS, ofrecemos las siguientes prácticas y estrategias para su consideración. Estos son los momentos importantes y la forma en que reúnes a tu equipo será clave.

Redacción APD
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