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Construir comunidades sostenibles, una inversión responsable

En el 2015, los países miembros  de Naciones Unidas aprobaron 17 propósitos globales que permitieran mitigar la pobreza, cuidar el planeta y asegurar la calidad de vida de todas las personas, como parte de una nueva agenda de crecimiento global 2030. A este acuerdo se le conoce como los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), un pacto donde las naciones y sus instituciones públicas o privadas se comprometen a trabajar por el cumplimiento de unas metas que impulsen el avance de los países y sus comunidades.

Uno de los objetivos planteados se denominó Ciudades y Comunidades Sostenibles, el cual tiene el propósito de lograr que las poblaciones sean más inclusivas, seguras, resilientes y sostenibles.

Frente a este objetivo, el sector constructor es un pilar fundamental, no solo por sus aportes en materia económica y de empleo, sino por su importante papel en el desarrollo ordenado y formal, que impulsa la creación de comunidad y de bienestar social.

Edificar va más allá de desarrollar terrenos, de levantar edificios, de diseñar espacios innovadores y de impulsar proyectos inmobiliarios que atraigan compradores; también permite cumplir sueños, transformar vidas, crear oportunidades, brindar bienestar y dejar huella. Pero, para lograrlo debe haber un cambio de mentalidad en la forma de construir y debe hacerse desde el lado humano, con una visión de confianza en el país, con una motivación social y con un alto compromiso con la sostenibilidad.

Esta manera de construir es una apuesta por el fortalecimiento del tejido social, por el mejoramiento de la calidad de vida y por el cuidado del entorno, teniendo como propósito fundamental aportar a la creación de ciudades y comunidades sostenibles que impulsen un mejor futuro para todos.

Se trata de un enfoque de crecimiento organizado que busca la transformación del país y que es hoy una realidad gracias al concepto “Ciudades dentro de la ciudad”, impulsado por Amarilo desde hace 18 años. Bajo esta apuesta, se crean macroproyectos en donde los residentes tienen acceso a todo lo necesario como viviendas, urbanismos generosos, acceso a servicios complementarios como salud, educación, comercio y entretenimiento. Estos proyectos inmobiliarios le apuestan a mejorar la calidad de vida de los colombianos, incentivando el desarrollo de comunidades que puedan avanzar en entornos seguros, amigables, inclusivos y con servicios integrales.

El primer proyecto desarrollado bajo este modelo fue Ciudad Verde, ubicado en el municipio de Soacha. Es un proyecto a gran escala de 52.300 unidades de vivienda de interés social, que se ha convertido en un referente nacional e internacional, reconocido como modelo urbanístico por la Universidad de Harvard. A nivel regional, este concepto se ha replicado en ciudades como Cartagena, Barranquilla, Villavicencio y Madrid. En Cartagena, el principal proyecto es Parque Heredia con 7.800 viviendas; en Barranquilla, Alameda del Río, un mega desarrollo de 22.000 viviendas; en Villavicencio, se construyen 10.500 viviendas en Hacienda Rosablanca; en Madrid, Cundinamarca,  y está Hacienda Casablanca que ofrece 4.132 viviendas. .

El impacto social, ambiental y económico que este tipo de proyectos a gran escala generan al país es una clara evidencia de que los empresarios del sector constructor pueden ser agentes de cambio y transformar el país. Colombia necesita líderes positivos y propositivos, que se comprometan y trabajen por el avance sostenible del país, que impulsen iniciativas de bienestar, orientadas a generar soluciones para las problemáticas que tenemos como sociedad.

El compromiso con el desarrollo de las regiones y con el mejoramiento de la calidad de vida de las comunidades, convierten al sector en un actor relevante en la construcción de comunidades sostenibles. Sin duda, invertir en la creación de ciudades y comunidades sostenibles, es el mejor aporte que los constructores pueden darle a Colombia. Es el mejor legado para las próximas generaciones. Es el camino para crear un futuro más próspero, inclusivo y equitativo. Sin dejar de lado, que es la mejor forma de ser una empresa sostenible y responsable con el entorno, que podrá trascender y ser recordada por su aporte social al país.

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