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Volvamos a Colombia un destino turístico

Últimamente me han hecho en varios foros la siguiente pregunta: ¿Qué hay que hacer para que Colombia despegue turísticamente?

Empecemos con el principio. “Colombia Tierra de Paz” ya no es solamente un villancico navideño; es una imagen que se vendió muy bien en el exterior. Ojalá esa imagen siga así por muchos años. Colombia está de moda. Turistas cuyo propósito principal es descubrir el país están empezando a llegar.

Esos consejos permitirían arrancar con el pie derecho lo que se ha mencionado como el “nuevo petróleo” del país

Y debo reconocerlo, el país sobrepasa las expectativas de quienes lo visitan, ya sea por su diversidad, su colorido, su gastronomía, su folclor y digámoslo… ¡por su gente!

¿Entonces qué hay que hacer para que Colombia despegue turísticamente?

Mi respuesta es la misma. Hay que empezar por el principio.

Primero, por el momento no hablemos de más infraestructuras.

  • Utilicemos las carreteras y los caminos existentes.
  • Utilicemos los hoteles existentes, los cuales disponen de casi la mitad de las habitaciones por llenar.
  • Utilicemos los centros de convenciones.
  • Utilicemos los aeropuertos existentes.

El turismo del futuro en Colombia es obviamente el turismo verde, de naturaleza. Es el que nos va a permitir desarrollar la economía naranja de la cual tanto se habla en estos días a lo largo y ancho del territorio nacional.

colombia como destino turistico¿Qué debemos hacer?

1- Manejemos estadísticas homogéneas y confiables:

Definamos el número turistas y no lo confundamos con el número de visitantes. Pongámonos de acuerdo en la definición de la palabra «turista» para saber realmente cuántos vienen al país anualmente, poder comparar y medir progresiones.

2- Definamos y analicemos los Ingresos reales generados por el turismo:

Se dice que somos el segundo productor de divisas del país. Analicemos bien esos ingresos en divisas cómo se descomponen y cuál es el origen de esos ingresos. Es una tarea que debemos pedir a las autoridades de regulación financiera del país.

3- Limpieza del territorio e inculcar hábitos de limpieza

Para muchos puede sonar infantil. Mi frase es: “Cuando uno recibe a la suegra el domingo en la tarde de visita le pone orden a la casa”. Entonces, si queremos recibir turistas, limpiemos el país. Tenemos tendencia a no ver la basura. Tenemos que limpiar todo el país. Muchas zonas están en estado de abandono tremendo… La Guajira, el Pacífico, Barú, Mompox.

No debemos limpiar en forma excepcional cuando hay un evento como el Festival de Jazz en Mompox o porque el señor Presidente de la República o la Primera Dama van a llegar de visita. La limpieza no se logra con campañas de concientización, ni pancartas, ni avisos, ni vallas. La limpieza se logra recogiendo la basura. Una vez más, no hay que confundir el discurso con la acción. Debemos crear la cultura de la limpieza desde la más temprana formación escolar.

El turismo del futuro en Colombia es obviamente el turismo verde, de naturaleza. Es el que nos va a permitir desarrollar la economía naranja

Para ello, se necesita sea incluida en el pensum escolar que fue suprimido en la Constitución de 1991. Es indispensable restablecerlo igual que la historia y la geografía de nuestro país para aprender a quererlo.

4- Adecuación de normas:

Para poder distribuir los beneficios de la industria turística a lo largo y ancho del territorio nacional, establezcamos normas adecuadas, por ejemplo, las actividades de guianza con los nativos de las diferentes regiones: Ayudémoslos a plasmar sus conocimientos de la región en relatos que puedan transmitir a los turistas, sin exigirles dos años de capacitación en el Sena o en algún instituto técnico reconocido por el Icfes, el cual no hay en muchas de las regiones donde se va a practicar el turismo verde.

5- Estabilidad Tributaria:

No cambiemos las normas a cada rato, ni los beneficios.

6- Estabilidad Jurídica:

Consultas previas

Los sitios turísticos propicios para ese turismo ecológico por lo general quedan en zonas donde se deben efectuar consultas previas, en esos lugares se encuentran poblaciones bien sea afrodescendientes, indígenas o grupos minoritarios como los Wayús.

Recientemente en Bosa, Bogotá, definieron un territorio ancestral Muisca, por lo tanto, se requiere consulta previa ante cualquier intención de intervención en su territorio. Colombia ha protegido la diversidad étnica y cultural y ha reconocido el derecho fundamental de las comunidades a ser consultadas cada vez que se quieran instalar en su corregimiento, municipio o su territorio ancestral proyectos que pudieren afectar bien sea en forma positiva o negativa su modo de vida.

Por ejemplo, sería oportuno tratar de adecuar las normas y leyes correspondientes para que con la colaboración de los gremios turísticos tales como Anato, Cotelco y financiado por el Fontur, poder conocer el interés de las poblaciones y corregimientos que entran en esa categoría preguntándoles: “Sírvanse decir si, o no, si quieren turismo y si lo quieren, entonces indiquen qué tipo de turismo, qué densidad, qué tipo de construcciones estarían dispuestos a permitir para aprobar desde ya la viabilidad de esos proyectos…”. Y que esas consultas no caduquen en un mínimo de diez años.

Ayudémoslos a plasmar sus conocimientos de la región en relatos que puedan transmitir a los turistas las regiones donde se va a practicar el turismo verde

Con eso podríamos dar un menú de opciones a posibles inversionistas, tanto nacionales como internacionales, para que lleven a cabo sus proyectos con toda tranquilidad. Conozco muchos desarrollos estancados porque no han podido lograr acuerdos en consultas previas.

Cuando ya los proyectos están listos para llevarse a cabo, las consultas se vuelven mucho más difíciles. Aparecen toda suerte de intermediarios, toda suerte de poblaciones nuevas en el sitio, toda suerte de abusos. O sea, tratemos de establecer el mapa de proyectos autorizados por las poblaciones del país que así lo desearen.

7. Ampliemos el territorio de la Colombia turística:

Colombia posee muy pocas playas con una arena blanca perfecta, aptas para el turismo internacional. Los cayos como Serrana, Serranilla, Roncador, Quitasueño, Albuquerque, están siendo cuidados por infantes de marina.

¿Se podría pensar en que los cuiden turistas?

¿Se podría pensar que se liciten para ser concesionados y se pueda construir ahí alojamiento ecológico como lo hay en La Polinesia Francesa, Samoa o Fiji, con un turismo totalmente ecológico, de protección de la naturaleza, autosuficiente, sostenible, orientados a un turismo de alto nivel lo cual dejaría muchos ingresos?

¡Consultémoslo!

Esos consejos permitirían arrancar con el pie derecho lo que se ha mencionado como el “nuevo petróleo” del país.

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